viernes, 9 de agosto de 2024

Primer Contacto

Corrían los últimos días del mes de junio. El verano acababa de comenzar pero todavía no hacía demasiado calor en comparación con otros años que el día de San Juan había sido tan ardiente como las hogueras de las verbenas.

Las semanas anteriores habían estado charlando por una de esas omnipresentes aplicaciones de mensajería que nos acompañan a todos todo el día en nuestros móviles. Eran conversaciones banales, intrascendentes, sobre donde se ha vivido, lo pesado que es el trabajo, y cosas por el estilo. Esas conversaciones fueron acercándose más a intimidades, antiguas relaciones, viejos amores. La conexión se fue haciendo más estrecha hasta el punto de casi sincronizar los mensajes.

Tras varias semanas decidieron conocerse en persona. Quedaron en punto reconocible para ambos unos días después. Durante los días previos a la cita, él se sintió como si estuviera viviendo en una especie de nube. Se sorprendió a sí mismo pensando en cómo sería ella en persona, si su voz coincidiría con la que había imaginado y si la química que sentían en sus mensajes se traduciría en la vida real.

Llegó el día y él se sentía especialmente nervioso. Llegó con casi media hora de adelanto al lugar escogido y tras una rápida mirada alrededor no vio a nadie que pareciese estar esperando. Así que decidió dar un pequeño paseo para intentar relajar su alborotada mente.  Estuvo mirando varias tiendas, sobre todo una de cómics ya que eran una de sus aficiones. El tiempo pasó rápido y salió de la tienda dirigiéndose de nuevo hacia el punto de reunión, en su "zona neutral" particular.

Tras una rápida mirada la vio allí esperando. No era una buena presentación llegar tarde al primer contacto. Ella se acercó y se saludaron con timidez. Un par de besos nerviosos y comenzaron a caminar. Ella conocía la zona, era de allí de toda la vida, él no era más que un recién llegado. La conversación empezó a fluir como si siguiesen charlando tras el anonimato de las pantallas de los móviles, uno al lado de la otra sin roce alguno. Llegaron a una cafetería y se pidieron lo mismo, un café con hielo, hacía mucho calor. 

Hablaron durante mucho tiempo, mucho después de que sus vasos se vaciaran y los hielos se hubiesen derretido, aunque a ambos les pareció un suspiro. Él se dio cuenta que lo que había imaginado en los días previos sobre ella tenía grandes trazos de realidad, que era cierto y que había más, algo tangible entre ellos, algo que no podía explicarse sólo con palabras.

Volvieron a pasear un rato. La noche iba cayendo y cuando se despidieron esa noche ambos supieron que ese encuentro no sería el último. Había algo en como ella le miraba con sus ojos azules, en como había fluido la conversación de un tema a otro si esfuerzo, como si se conocieran no de unas semanas sino de mucho tiempo atrás. Algo le decía que había encontrado algo especial.

Mientras caminaba hacia donde tenía aparcado el coche, con una sonrisa que desde ese día no ha podido borrar de su rostro, se dio cuenta de que a veces, las conexiones más reales y profundas pueden comenzar en los lugares más inesperados, incluso en el frio e impersonal mundo de las redes sociales.



1 comentario:

  1. Que rápido pasa el tiempo cuando estás a gusto. Que largo se hace hasta volver a verte. Que deprisa pasa de nuevo.. y así, en bucle.

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